EMPARRADOS
La utilización de emparrados urbanos forma parte de un legado antiguo. Plinio el Viejo ya mencionaba que las vides se usaban desde tiempos remotos para sombrear pórticos y patios, como los de Livia en Roma. En Jerez esta práctica se ha mantenido viva hasta hoy como recurso bioclimático y cultural.
En 1961, las bodegas González-Byass dieron un paso más allá al emparrar calles completas como Ciegos, creando —de facto— un modelo urbano de adaptación climática que beneficiaba tanto a las levaduras del vino como a los habitantes de la ciudad. Décadas más tarde, en 2022, la asociación Emparrados —Juan Luis Vega, Miguel Revuelta, Francisco Valenzuela, Esteban García, Jesús Rodríguez o Begoña García, entre otras— propusieron extender esta iniciativa a otras calles de la ciudad. En 2024, el proyecto se materializó en Cadenas, Siete Revueltas, Rincón Malillo y Pozo Dulce, donde se plantaron más de 50 Vitis riparia en alcorques de 30×40 cm en colaboración con el Ayuntamiento. La mayoría prosperaron, aunque algunas cepas fueron vandalizadas, lo que motivó una segunda campaña de plantación.
Aprovechando estas incidencias, SONE propone ensayar la reutilización de las zambombas cerámicas como dispositivos protectores de los plantones. Después de todo las zambombas, esmaltadas con los restos de las propias parras, forman parte de esos objetos cotidianos que se rebelan a cumplir una función exclusiva. ¿Acaso no se trata de circunstanciales tambores de fricción que previamente fueron usados como recipientes para contener agua, aceite o vino? ¿Por qué no podrían servir también como vehículos para sembrar nuevas parras en la ciudad?
***
VINE ARBOURS
The use of urban trellises is part of an ancient legacy. Pliny the Elder mentioned that vines had been used since ancient times to shade porticos and courtyards, such as those of Livia in Rome. In Jerez, this practice has remained alive to this day as a bioclimatic and cultural resource.
In 1961, the González-Byass wineries went one step further by covering entire streets such as Ciegos with vines, creating a de facto urban model of climate adaptation that benefited both the wine yeasts and the city's inhabitants. Decades later, in 2022, the Emparrados association —Juan Luis Vega, Miguel Revuelta, Francisco Valenzuela, Esteban García, Jesús Rodríguez and Begoña García, among others— proposed extending this initiative to other streets in the city. In 2024, the project came to fruition in Cadenas, Siete Revueltas, Rincón Malillo and Pozo Dulce, where more than 50 Vitis riparia were planted in 30×40 cm tree pits in collaboration with the City Council. Most of them thrived, although some vines were vandalised, prompting a second planting campaign.
Taking advantage of these incidents, SONE proposes to test the reuse of ceramic zambombas as protective devices for the seedlings. After all, the pots, glazed with the remains of the vines themselves, are part of those everyday objects that refuse to fulfil a single function. Are they not circumstantial friction drums that were previously used as containers for water, oil or wine? Why could they not also serve as vehicles for planting new vines in the city?










Powered by