SENSORES
Prototipar e instalar un nuevo emparrado vinculado a la celebración de la zambomba fue uno de los primeros objetivos de SONE. Sin embargo, descubrir a la asociación Emparrados nos hizo replantearnos esta idea. El objetivo pasó entonces a complementar sus esfuerzos -en vez de duplicarlos-, intentando ampliar la red de agentes y conocimientos concernidos por estas infraestructuras vegetales.
De esa colaboración surgió la propuesta de instalar sensores climáticos en los emparrados con el fin de obtener datos concretos que ayudaran a medir sus beneficios y favorecer así su futura expansión como estrategia de adaptación urbana.
A esta fase se incorporó Austin Gardner, creador y fundador del FabLab Jerez, quien estaba trabajando junto al alumnado de El Altillo International School en el ensamblaje de sensores y protocolos de medición.
A partir de su bagaje se diseñaron y fabricaron unidades específicas de sensorización, y se realizó un experimento comparativo entre calles emparradas y no emparradas de la ciudad para el que contamos con el apoyo de la bodega González-Byass (especialmente de Miguel Revuelta, Antonio Girón, Juan Manuel Caballero y Juan Linares).
Los sensores SONE se plantearon como una solución IoT (Internet de las cosas) para medir los efectos microclimáticos de los emparrados urbanos en las calles de Jerez. 8 unidades han sido fabricadas e instaladas por Austin Gardner (FabLab Jerez) con la colaboración de tres estudiantes.
Los dispositivos, que utilizan tecnologías de arduino, son capaces de registrar parámetros ambientales como temperatura, humedad, luz y calidad del aire, a través de sensores arduino. Cada unidad transmite datos a través de una SIM de forma autónoma hasta una base de datos en nube mediante una API. Para alimentar estos mecanismos se requirió de un arduo proceso de ajuste de baterías alimentadas por energía solar. Finalmente, los dispositivos se protegen con unas singulares carcasas desarrolladas específicamente para este proyecto e impresas en 3D con PETG.
***
Sensors
Prototyping and installing new vine arbours linked to the celebration of the zambomba was one of SONE's first objectives. However, discovering the Emparrados association made us rethink this idea. The objective then became to complement their efforts—rather than duplicate them—by attempting to expand the network of agents and knowledge concerned with these plant infrastructures.
This collaboration gave rise to the proposal to install climate sensors on the trellises in order to obtain specific data that would help measure their benefits and thus promote their future expansion as an urban adaptation strategy.
Austin Gardner, creator and founder of FabLab Jerez, joined this phase, working alongside students from El Altillo International School on the assembly of sensors and measurement protocols.
Based on his expertise, specific sensor units were designed and manufactured, and a comparative experiment was carried out between vine-covered and non-vine-covered streets in the city, for which we had the support of the González-Byass winery (especially Miguel Revuelta, Antonio Girón, Juan Manuel Caballero and Juan Linares).
SONE sensors were proposed as an IoT (Internet of Things) solution to measure the microclimatic effects of urban vineyards on the streets of Jerez. Eight units were manufactured and installed by Austin Gardner (FabLab Jerez) with the collaboration of three students.
The devices, which use Arduino technology, are capable of recording environmental parameters such as temperature, humidity, light and air quality through Arduino sensors. Each unit transmits data autonomously via a SIM card to a cloud database using an API. Powering these mechanisms required a laborious process of adjusting solar-powered batteries. Finally, the devices are protected by unique casings developed specifically for this project and 3D printed with PETG.





Powered by